Tratar la mentira

Si los consultantes nos mienten el tratamiento corre riesgo de volar por los aires. Para que un tratamiento funcione se necesitan dos personas, para destruirlo solo una. Los terapeutas no somos mentalistas. Los consultantes pueden engañarnos con bastante facilidad.

La mentira es una conducta que atenta contra el tratamiento. La mentira interfiere con la evaluación. Si no se si el paciente realizo una conducta problema no puedo evaluarla. Si el consultante omite información relevante cuando realizo un análisis en cadena la evaluación puede ser errada o incompleta.

Refuerzo diferencial

La mentira es operante. Es fácil que los terapeutas se sientan manipulados y se enojen cuando se dan cuenta que un consultante les miente.

La función del enojo es castigar la conducta. DBT no está en contra del castigo. El castigo puede ser una forma efectiva de tratar la mentira, pero debemos ser cautelosos, enojarse con un consultante mentiroso puede ser como apagar el fuego con nafta. 

Cuando los terapeutas se sienten manipulados y se enojan olvidan que en DBT la manera de realizar manejo de contingencias es crear un programa de refuerzo diferencial. La extinción y el castigo se utilizan dentro de una intervención más amplia que incluye la evaluación de la función de la conducta y enseñar y reforzar conductas alternativas.

Si a mi hijo le fue mal en el examen de matemática decirle estúpido (castigo) no le enseña matemáticas (nuevas conductas), pero si le enseña a suprimir (no debería hacerlo), utilizar el autodesprecio (soy un desastre), evitar al verdugo (andar en puntitas de pie) y ocultarle información (mentir). El castigo no enseña nuevas conductas y daña la relación.

Para cuidar la relación debemos utilizar el castigo con moderación, en pequeñas dosis. Expresar decepción y retirar calidez por poco tiempo suele ser suficiente. Si la conducta persiste todavía podemos realizar reparación y sobre reparación.

Para asegurarnos de enseñar nuevas conductas debemos evaluar la función de la mentira y ofrecer otras maneras de lograr lo mismo. Podemos expresar nuestra decepción, pero acto seguido debemos mostrarnos genuinamente interesados en entender que controla la mentira ¿Para que miente el mentiroso?

La mentira como conducta de escape

Una de las funciones de la mentira es evitar un aversivo.

Cuando una persona utiliza en exceso el castigo para controlar la conducta promueve la mentira. Mentimos para evitar las descargas eléctricas.

Cuando validamos la función de la conducta problema en vez de juzgarla estamos promoviendo la honestidad. 

Si un consultante miente lo primero que el terapeuta debe preguntarse es si en el pasado castigo la honestidad ¿Me mostré demasiado severo la última vez que cometió una conducta problema? ¿Tiene buenas razones para pensar que si dice la verdad puede terminar internado?

Otra de las funciones de la mentira es que el ambiente retire una exigencia.

Cuando los padres exigen que el niño coma algo que no le gusta promueven la mentira. El niño aprende rápidamente a decir que se siente mal para evitar comer.

Cuando un consultante se fragiliza el terapeuta debe preguntase si no debe reducir la exigencia y enseñar habilidades mientras mantiene la exigencia.  

Mentira como conducta de acceso

Una de las funciones de la mentira es acceder a un refuerzo.

Cuando no prestamos atención a pedidos de baja intensidad es posible que el otro aprenda a escalar la expresión emocional.

Los consultantes aprenden a adornar los hechos para lograr que los quieran. Contar viajes maravillosos e improbables o exagerar mi malestar son muy buenas maneras de obtener atención y calidez.

Si un consultante miente el terapeuta debe preguntarse sino esta siendo insensible a expresiones de malestar de baja intensidad. Debemos enseñar a pedir atención y calidez sin mentir y reforzarlo. Tambien debemos enseñar a renunciar a la atención en este momento. El consultante debe ser capaz de renunciar a que le presten atención en este momento para lograrlo mas tarde o en otro lugar. La dificultad para aceptar que el otro no me preste atencion lleva a la mentira, a regalar chocolate y utilizar en exeso las descargas electricas. 

Debemos tener cuidado con nuestro apego a la mejoria. Debemos esperar lo mejor de los consultantes y estar dispuestos a aceptar lo peor.  Los pacientes no quieren decepcionarnos y son capaces de mentirnos con tal de complacernos. 

Otra de las funciones de la mentira es evitar la contingencia de extinción.

Cuando anticipo que el otro va a interferir en algo importante es posible que le mienta.  

Le digo a mi padre que me voy a dormir con un amigo en vez de decirle que me voy a dormir con mi novio.

El consultante no debería tener buenas razones para mentirnos. El es el jefe. El que define las metas y los objetivos con la terapia. Cuando los consultantes nos mienten deberíamos preguntarnos sino hemos traicionado su confianza trabajando para la familia o el juzgado. Si la respuesta es afirmativa debemos revertir la situación.

Muchas veces no se trata de una cuestion de lealtad sino de una falla en la evaluación. El consultante esta atrapado en un dilema y el terapeuta supone que el problema es un deficits de habilidadades y se vuelca demasiado hacia el cambio. Cuando promovemos la separación en vez de ayudar al consultante a encontrar una conducta que honre tanto las cosas buenas como las cosas malas que suceden en la pareja promovemos la mentira. No es raro que en ese escenario suceda algo realmente sorprendente: los consultantes terminan teniendo  citas con sus ex a espaldas del terapeuta. 

Ocultar la ideación

Una de las mentiras más dañinas es cuando el consultante nos oculta la ideación suicida. Es fácil suponer que anticipa que si la pone sobre la mesa haremos todo lo posible para frustrar su plan.

DBT sostiene que aquello que controla la ideación es una meta no alcanzada. Quiero algo y no lo obtengo, pienso que soy un desastre (autodesprecio) y que haga lo que haga todo va a seguir igual (desesperanza).

Cuando evaluarnos la meta no alcanzada (tener una pareja es realmente imporante para ti), cuestionamos el autodesprecio (decirte tarado no te enseña que hacer diferente), la desesperanza (cuando decis que nada puede hacerse dejas de pensar que habilidades podiras mejorar y en que lugar podrias alcanzar tus metas) y hacemos resolución de problemas ocupandonos de hacer todo lo posible para que el consultante evite una nueva internación estamos tratando la mentira.

DBT trata el riesgo generando un plan de crisis creíble. Solo cuando el plan de crisis no es creíble se evalúa una internación. La internación debe ser una alternativa dentro de una cantidad de soluciones posibles. Ni la primera ni la unica. Debe quedar claro que antes de internar a un consultante evaluamos todas las alternativas y que nos decidimos por la internación porque las demás opciones no parecían razonables. Si la unica solucion que se le ocurre al terapeuta cuando el consultante tiene ideas suicidas es internar al consultante no es raro que luego nos oculte información. 

La mejor manera de tratar la mentira es hacerla visible y construir un mundo donde la mentira no tenga sentido.

Hacer visible la mentira & construir un mundo donde no tenga sentido

Lo primero que debe hacer el terapeuta es definir que es mentir. Mentir es decir algo que no es cierto, pero también omitir información relevante. Una infidelidad  sigue siendo una infidelidad incluso si el infiel nunca dice una cosa por otra.

El segundo paso es poner la mentira en el registro: impulso de mentir. Preguntarle al mentiroso si miente.

Pero colocar la conducta en el registro no es suficiente. Debemos tomarnos un tiempo al final de cada sesión para evaluar el impulso de mentir. Las preguntas deben centrarse más en nuestra propia conducta que en la del consultante. Debe quedar claro que estamos genuinamente comprometidos en construir un mundo donde la mentira no tenga sentido. Donde el castigo se utiliza con moderación y donde no es necesario mentir para obtener atención.

Terapeuta: ¿Hice algo que te diera la impresión que tenías que colorear los hechos para lograr mi atención? ¿Paso algo que te hiciera pensar que si me decías algo iba a castigarlo? ¿Temes que contarme alguna cosa haga que yo interfiera con algún plan?

El mejor tratamiento para la mentira es construir una relación donde la mentira no tenga sentido.

El consultante no debería tener que adornar los hechos para lograr la atención del terapeuta ni temer que la honestidad tenga consecuencias negativas. 

Aceptar la mentira

Los terapeutas no somos mentalistas. Incluso haciendo lo mejor que podemos los consultantes pueden ocultarnos información relevante y destruir el tratamiento. 

Juan Pablo Boggiano

Terapeuta & Docente. Autor del libro Terapia Dialectica Conductual, introducción al tratamiento de consultantes con desregulación emocional. Trabajo como entrenador de Behavioral Tech por más de ocho años.

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