Teoria Biosocial en una nuez

Cuando uno entiende realmente algo debería poder decirlo en una sola frase.

La complejidad puede agregar sutileza, pero también confusión. Creemos que es valioso volver sencillos los conceptos complejos. El desafío es volverlos sencillos sin perder sutileza. Vamos a intentar reducir los términos de la Teoría Biosocial a su mínima expresión manteniendo lo esencial.

La desregulación emocional es el resultado de la transacción a través del tiempo entre un individuo vulnerable y un ambiente invalidante. El ambiente invalidante enseña y refuerza las conductas que caracterizan a la desregulación emocional y el individuo vulnerable refuerza las conductas que caracterizan al ambiente invalidante.

La vulnerabilidad tiene tres características, la sensibilidad, la reactividad y el lento retorno a la calma (Linehan, 1993).

Alta sensibilidad

El individuo es biológicamente vulnerable a establecer ciertas relaciones de estímulo. Los consultantes con TLP parecen estar más predispuestos biológicamente a relacionar ciertos estímulos neutros a ciertos estimulos incondicionados asociadas a ciertas emociones y a generalizar las respuestas a otros estímulos similares. 

Mas cantidad de estímulos y estímulos de menor intensidad generan la respuesta. Los consultantes con desregulación tienen un umbral de respuesta más bajo a los estímulos emocionales.

Un individuo puede ser solo sensible, no tener alta reactividad ni lento retorno a la calma. Martin se enoja fácilmente pero casi nadie lo nota. Sin embargo, si prestáramos atención, veríamos que su mirada se endurece por pequeños estímulos.

Alta reactividad

La vulnerabilidad biológica explica también la intensidad de la respuesta. Una vez que la respuesta emocional se inicia controla el pensamiento y la conducta. El individuo hace listas de las buenas razones para tener la emoción. El individuo actúa de acuerdo a la emoción y no de acuerdo con sus metas.

Un individuo puede tener solo alta reactividad y no alta sensibilidad ni lento retorno a la calma. Es difícil que Ana se enoje, pero cuando lo hace tiene intensos ataques de ira. Todo el cuerpo la empuja al ataque. Siente que la sangre le hierve y ve todo rojo. Dice cosas hirientes de las que luego se arrepiente. Sus enojos no duran mucho. Su pareja no puede creer que luego de decirle una lista de cosas tan horribles se comporte como si nada hubiera pasado.

Lento retorno a la calma

La respuesta emocional del individuo vulnerable tarda más en volver a la línea de base. Una vez iniciada la respuesta se prolonga en el tiempo.

Un individuo puede tener solo lento retorno a la calma y no alta sensibilidad ni alta reactividad. Santiago no se enoja casi nunca ni lo hace intensamente pero cuando se enoja le dura varios mucho tiempo. El cuerpo parece no poder olvidar la ofensa. Le queda un mal sabor en la boca que no disminuye fácilmente. Es rencoroso. No perdona fácilmente. Pasan los días y sigue mascullando sobre lo injusto de la situación. Años después puede activarse recordando el evento.

En una revisión de la Teoría Biosocial se suma a la vulnerabilidad biológica asociada a la desregulación emocional el pobre control de impulsos (Crowell, Beauchaine & Linehan, 2009; Linehan, 2015).

El ambiente invalidante tiene tres características, el rechazo indiscriminado de la conducta, el refuerzo intermitente de la escalada y la sobre simplificación de la resolución de problemas (Linehan, 1993).

Rechaza indiscriminadamente la conducta

El ambiente invalidante extingue o castiga conductas habilidosas o parciales controladas por operaciones motivacionales y estímulos discriminativos presentes en la situación.

Una conducta habilidosa es una conducta que permitiría acceder a aquello que el individuo quiere en cualquier otro lugar que no sea el ambiente invalidante.

El niño espera pacientemente su turno y le pide gentilmente el autito a su amigo y el ambiente dice que es un egoísta que siempre quiere todo para el. 

Una conducta parcial es una conducta que pierde de vista estímulos, relaciones y diferencias de estímulos relevantes y que tiene menos componentes de los que debería para conseguir aquello que el individuo quiere o que no tiene en cuenta otras operaciones motivacionales relevantes y estímulos presentes en la situación. 

El niño le pega al amigo para conseguir el autito y el ambiente le dice que es un estúpido. 

El ambiente castiga la conducta parcial pero no enseña conductas alternativas cuando la conducta responde a operaciones motivacionales y estímulos presentes en la situación.

El castigo muchas veces es inconsistente. El ambiente (como veremos en un instante) termina por reforzar intermitentemente la conducta parcial o la escalada. Si el castigo fuera consistente o el individuo menos vulnerable el destino seria otro (el sobrecontrol en vez de la desregulación).

El ambiente invalidante rechaza indiscriminadamente la conducta. La palabra clave acá es indiscriminada. 

Decirle estúpido a un niño porque le pega una trompada a su amigo para obtener el juguete no discrimina lo valido de lo inválido de la conducta y no enseña conductas alternativas.

No discrimina los antecedentes y consecuencias validos (la operación motivacional y los estímulos presentes en la situación) de los antecedentes inválidos (otras operaciones motivacionales y otros estímulos presentes en la situación). El ambiente no dice que querer jugar con el autito tiene sentido pero que golpear a su amigo daña la relación.

No discrimina los componentes validos de los componentes inválidos de la conducta ni resalta los progresos parciales. El ambiente no ve que antes de golpear a su amigo el niño le pidió que le diera el autito (la conducta es parcial, pero tiene algunos componentes más habilidosos que otros) o no ve el día en que acepta la negativa, aunque después le pegue a su amigo para jugar con el autito (no ve que una ocasión de la conducta es más habilidosa que otras ocasiones). 

El ambiente no dice que es exactamente aquello que está haciendo mal (golpear) ni enseña que debería hacer diferente la siguiente vez (aceptar la negativa y jugar con otra cosa o pedir con gentileza). 

Cuando el ambiente extingue o castiga conductas sin enseñar conductas alternativas enseña a suprimir para mejorar las sensaciones (no debería sentirme así) y a utilizar el autodesprecio para mejorar la conducta (soy un desastre) para evitar el aversivo y acceder al refuerzo.

La supresión de las sensaciones genera efectos paradojales y empeora las respuestas emocionales. El autodesprecio pierde de vista información relevantes (que hice mal y que debería hacer diferente la siguiente vez) e interfiere con el aprendizaje y la resolución de problemas.

El castigo de conductas que responden a operaciones y estimulos discriminativos presentes en la situación enseña una tercera conducta que Linehan olvida nombrar. El consultante evita situaciones para mejorar su ambiente. 

Cuando extingue o castiga conductas sin enseñar conductas alternativas el individuo termina por establecer relaciones de estímulo equivocadas (espera cosas que no van a suceder).

El individuo responde con intensidad a estímulos neutros. El castigo establece una relación entre estímulos neutros y estímulos incondicionados (el individuo reacciona intensamente a estímulos inofensivos). 

Pero esa no es la única relación problemática. El ambiente establece una relación entre un estímulo irrelevante (A) y el programa de extinción o castigo (C). El estímulo irrelevante no anticipa esa consecuencia en otros contextos que no sea el ambiente invalidante.

Un error menor no anticipa un castigo brutal (castigo positivo) ni una desatención menor anticipa el abandono (castigo negativo o el programa de extinción) en otros contextos que no sean el ambiente invalidante. 

El individuo ve peligros (castigo positivo) y perdidas (castigo negativo & programa de extinción) donde no los hay o reaciona a peligros y perdidas menores como si fueran grandes. 

El castigo enseña todavia una ultima relación de estimulo problemática.  Cuando el ambiente castiga conductas de acceso parciales enseña a desconfiar de las propias percepciones, necesidades y metas (enseña a no creer en lo que ven sus propios ojos). El individuo aprende que prestarle atención a sus necesidades, percepciones y metas validas anticipan la extinción y castigo. .

Los terapeutas muchas veces nos confundimos. Pensamos que el problema es la extinción o el castigo de una conducta valida. Pensamos que lo importante es la validez o la invalidez de la conducta. Según esa afirmación el problema con el ambiente invalidante es que invalida conductas validas. Esa conceptualización olvida que todas las conductas son válidas por definición. El problema con el ambiente invalidante es que utiliza la extinción y el castigo sin discriminar que es válido y que no es válido en la conducta y sin enseñar conductas alternativas. 

La autoinvalidación, pero también la competencia aparente y el duelo inhibido son hijos del rechazo indiscriminado.

Refuerza intermitentemente de la escalada

El ambiente invalidante refuerza conductas de acceso parciales (conductas que responden a operaciones motivacionales y estímulos discriminativos presentes en la situación pero que pierden de vista estímulos, relaciones y diferencias relevantes).

El ambiente deja que el niño consiga el autito golpeando al amigo cuando pegarle al amigo pierde de vista el daño en la relación. 

La conducta parcial no solo pierde de vista estímulos, relaciones y diferencias relevantes (la discriminación es parte de la conducta habilidosa) sino que es más simple (tienen menos componentes). 

Renunciar al autito ahora para jugar después o pedir e insistir con gentileza es una conducta más compleja en términos de componentes que la de golpear. La conducta habilidosa tiene múltiples componentes que responden a diferentes estímulos y operaciones motivacionales al mismo tiempo. 

El ambiente invalidante no discrimina aquello que es invalido de aquello que es válido en la conducta y refuerza la conducta parcial.

Permitir que un niño obtenga el autito que quiere pegándole una trompada a un amigo no discrimina lo valido (la operación motivacional, los estímulos discriminativos, el refuerzo y algunos componentes) y lo invalido de la conducta (otras operaciones motivacionales, estímulos y diferencias relevantes) y refuerza la conducta parcial.

A veces el ambiente extingue o castiga la conducta parcial, pero termina cediendo a la explosión conductual. Una conducta aún más parcial e ineficaz. El individuo aprende que la conducta parcial es válida o que si escala la conducta el ambiente cede en su posición, retira el aversivo y brinda el refuerzo.

Cuando refuerza la conducta parcial establece relaciones de estímulo equivocadas y fracasa en resaltar estimulos y establecer relaciones relevantes.

Enseña a no tener en cuenta estímulos relevantes y a no esperar cosas que si van a suceder. El individuo aprende que una conducta ineficaz es eficaz (ve ganacias donde hay perdidas), y pierde de vista estimulos y relaciones relevantes, el individuo no tiene en cuenta estimulos relevantes para realizar la conducta de manera efectiva  (no ve aquello que es necesario para hacerlo bien), pierde de vista estimulos asociados a otras operaciones motivacionales presentes en la situación (pierde de vista otras cosas importantes) y no establece relaciones relevantes (no espera cosas que si van a suceder).  

Los terapeutas muchas veces nos confundimos. Pensamos que el problema es el refuerzo de una conducta invalida. Pensamos que lo importante es la validez o la invalidez de la conducta. Según esa afirmación el problema con el ambiente invalidante es que refuerza conductas invalidas. Esa conceptualización olvida que todas las conductas son válidas (al menos en algún sentido) por definición. El problema con el ambiente invalidante es que refuerza conductas que funcionan para operaciones y estímulos presentes en la situación y pierden de vista otros estímulos y operaciones motivacionales relevantes.  

Vamos a abrazar un axioma: no existe una conducta totalmente invalida. Las conductas siempre responden a operaciones motivacionales y estímulos presentes en la situación, tienen algunos componentes válidos y son reforzadas intermitentemente por el ambiente. Es mucho más útil y preciso hablar de conducta parcial o de conducta rígida que de conducta valida o conducta invalida.

El ambiente establece relaciones de estimulo equivocadas y fracasa en resaltar esimulos y establecer relaciones relevantes. El individuo ve ganancias donde hay perdidas, no ve aquello que es necesario hacer para hacerlo bien, pierde de vista otras cosas importantes y no ve cosas que si van a suceder. 

La escalada, pero también la vulnerabilidad, las crisis implacables y la pasividad activa son del refuerzo intermitente de la escalada.

Sobre simplifica la resolución de problemas

El ambiente invalidante sobre simplifica la resolución de problemas (simplemente hazlo). Cuando sobre simplifica la resolución de problemas el ambiente no discrimina estímulos, relaciones y diferencias relevantes y establece relaciones de estímulo equivocadas. La sobre simplificación de la resolución de problemas enseña expectativas equivocadas sobre uno mismo y el mundo lo que lleva al individuo a fracasar y expectativas equivocadas sobre aquello que controla el fracaso lo que lo lleva a persistir en el fracaso.

El ambiente subestima la vulnerabilidad del individuo y sobreestima sus habilidades. Supone que el individuo es menos vulnerable y más habilidoso de lo que realmente es. 

El ambiente subestima la exigencia y sobreestima la sensibilidad del ambiente. El mundo es un lugar difícil para personas vulnerables y sin habilidades. 

El ambiente subestima la dificultad de la tarea. Realizar la conducta habilidosa supone prestarle atención a una cantidad de estímulos y realizar una cantidad de conductas complejas. La conducta puede ser sencilla para la mayoría de las personas, pero es difícil para el consultante. 

Las expectativas equivocadas sobre uno y el mundo desconocen la vulnerabilidad y la falta de habilidades del individuo y la insensibilidad y exigencia del ambiente y llevan a cometer errores de cálculo que lo conducen al fracaso.

El individuo termina teniendo dificultades para determinar cuándo tiene las habilidades para enfrentar una tarea y cuando no las tiene, cuando el ambiente es sensible y poco exigente y cuando es insensible y exigente. El consultante desconoce su vulnerabilidad y falta de habilidades, la insensibilidad y exigencia del ambiente, afronta la situación, y fracasa. O desconoce sus fortalezas y habilidades, supone que el ambiente es más insensible y exigente de lo que realmente es, evita la situación y no accede a refuerzos.

Sin embargo, lo más grave de la sobre simplificación de la resolución de problemas no es que lleva a establecer expectativas equivocadas sobre uno mismo y el mundo, sino que establecen relaciones de estímulo equivocadas sobre aquello que controla el fracaso.

Tener una mala hipótesis sobre qué problema puedo resolver y que problema no puedo resolver lleva al fracaso, sin embargo, la dificultad mayor no surge de fracasar sino fracasar y no aprender nada. Tener una mala hipótesis sobre el fracaso es peor que fracasar.

Cuando fracasa el individuo tiene dificultades para determinar cuando los resultados se deben a su conducta y cuando se deben al ambiente. Cuando logra determinar que la responsabilidad es compartida tiene grandes inconvenientes para definir qué es lo que puso cada uno para llegar al resultado. 

El autodesprecio (soy un desastre), la indignación (es injusto) y la desesperanza (haga lo que haga todo va a seguir siendo igual) quieren mejorar mi conducta y mejorar mi mundo, pero discriminan mal. No me dicen que debería hacer la siguiente vez para obtener lo que quiero.

Los estándares perfeccionistas (expectativas sobre uno mismo y el mundo) llevan al fracaso. El autodesprecio, la indignación & la desesperanza (expectativas sobre aquello que controla el fracaso) interfieren con la capacidad de ver qué fue lo que hice mal y que debería hacer diferente la siguiente vez. Las expectativas sobre uno mismo y el mundo & las expectativas equivocadas sobre que controla el fracaso interfieren con el moldeamiento y el refuerzo de progresos parciales.

El ambiente invalidante no sólo enseña a reaccionar a estímulos neutros (el individuo reacciona intensamente a estímulos inofensivos), a tener malas hipótesis sobre que es un problema (el individuo ve peligros y perdidas donde no los hay o reacciona a peligros y perdidas menores como si fueran grandes) y a resolver los problemas de manera impulsiva (pierde de vista estimulos y relaciones relevantes y actúa de manera ineficaz) sino que también enseña a tener expectativas equivocadas sobre cuales son mis habilidades y cuál es la exigencia del ambiente ( el individuo cree que es más habilidoso o menos habilidoso de lo que realmente es) y a tener malas hipótesis sobre que controla el fracaso (autodesprecio, indignación & desesperanza). Enseña a equivocarse y a persistir en la equivocación. 

El lenguaje es una de las maneras en las que se establecen relaciones de estímulo equivocadas. Sin embargo, no es necesario que el padre abusivo diga que el castigo es culpa del niño para que se establezca una relación de estímulo equivocada. La mayoría de las relaciones de estímulo que controlan nuestra conducta no son conscientes ni verbales.

Linehan utiliza el mismo termino auto invalidación para describir la dificultad para ajustar las expectativas a la vulnerabilidad, la falta de habilidades, la sensibilidad y exigencia del ambiente y la tendencia a utilizar el castigo como manera de mejorar la propia conducta.

Las expectativas equivocadas sobre uno mismo y el mundo & sobre aquello que controla el fracaso explican la insensibilidad y la perseverancia de las conductas al interferir con el aprendizaje y la resolución de problemas.

La sobre simplificación explica el autodesprecio, el ataque y la retirada del mundo, pero también la vulnerabilidad y la auto invalidación, la pasividad activa y la competencia aparente, el duelo inhibido y las crisis implacables.

Teoría Biosocial en una nuez

¿Cómo contamos la vulnerabilidad emocional en pocas palabras?

Un individuo emocionalmente vulnerable tiene las tres características de la vulnerabilidad y no solo una. Tiene alta sensibilidad, alta reactividad y lento retorno a la calma. Un nivel menor de estímulo genera una respuesta emocional, una vez iniciada la emoción controla el pensamiento y la conducta y la emoción se prolonga en el tiempo.

¿Cómo contamos el ambiente invalidante en pocas palabras?

Cuando el ambiente castiga conductas habilidosas o parciales controladas por operaciones motivacionales y estímulos discriminativos presentes en la situación enseña a suprimir para mejorar las sensaciones, a utilizar el autodesprecio para mejorar la conducta, a evitar situaciones para mejorar su ambiente y establece relaciones de estimulo equivocadas. El individuo sobre reacciona a estímulos neutros, ve peligros y perdidas dónde no los hay, o reacciones a peligros y perdiads menores como si fueran grandes y desconfia de sus propias percepciones.

Cuando el ambiente refuerza conductas parciales asociadas a operaciones motivacionales y estímulos discriminativos presentes en la situación pero que pierden de vista otras operaciones motivacionales y estímulos, relaciones y diferencias relevantes enseña que la escalada es eficaz para conseguir lo que quiero y fracasa en establecer relaciones relevantes. El Individuo ve ganancias donde hay perdidas, no ve aquello que es necesario para hacerlo bien, pierde de vista otras cosas importantes y no espera cosas que si van a suceder.

Cuando el ambiente sobre simplifica la resolución de problemas establece relaciones de estimulo equivodadas. Las expectativas equivocadas sobre uno y el mundo llevan al individuo a cometer errores de cálculo que lo conducen al fracaso y a evaluar mal que fue lo que sucedio por lo que no aprende de los errores. El individuo fracasa y no aprende el error.

¿Podemos decir lo más importante en solo una frase?

El ambiente invalidante le enseña a un individuo vulnerable estrategias extremas para mejorar su conducta y su ambiente: la supresión, el autodesprecio, la evitación y la escalada.

Una última cosa

Cuando en el manual del 2015 Linehan describe la habilidad de sobreponerse a la invalidación diferencia tres tipos de invalidación: la invalidación útil, la invalidación corrosiva y la invalidación traumática.

No toda invalidación es traumática. La invalidación traumática tiene tres características: El ambiente niega las percepciones sobre uno mismo y el mundo, el ambiente tiene poder y el bienestar del individuo depende del ambiente y el ambiente no solo niega las percepciones validas, sino que pone en duda la capacidad del individuo de conocer (Linehan, 2015; Spear, 2020).

Lo traumático de la invalidación es que establece relaciones de estímulo equivocadas en un contexto donde el ambiente tiene poder (control sobre refuerzos y castigos en la situación) y el individuo es vulnerable y dependiente (necesita evitar esos aversivos y acceder a esos refuerzos para sobrevivir).

Chapman, A. L., & Linehan, M. M. (2005). Dialectical behavior therapy for borderline personality disorder. In Borderline personality disorder (pp. 233-264). CRC Press.
Crowell, S. E., Beauchaine, T. P., & Linehan, M. M. (2009). A Biosocial Developmental Model of Borderline Personality: Elaborating and Extending Linehan’s Theory. Psychological Bulletin, 135(3),495–510. https://doi.org/10.1037/a0015616
Linehan, M. (1993). Cognitive-behavioral treatment of borderline personality disorder. Guilford Press.
Linehan, M. M. (2015). DBT® skills training manual (2nd ed.). Guilford Press.
Spear, A.D. Gaslighting, Confabulation, and Epistemic Innocence. Topoi 39, 229–241 (2020). https://doi.org/10.1007/s11245-018-9611-z
Niedtfeld, I., & Bohus, M. (2019). Understanding the bio in the biosocial theory of BPD: Recent developments and implications for treatment. In M. A. Swales (Ed.), The Oxford handbook of dialectical behaviour therapy (pp. 23–45). Oxford University Press.
Swales, M. A., & Heard, H. L. (2016). Dialectical behaviour therapy: distinctive features. Taylor & Francis.

Juan Pablo Boggiano

Terapeuta & Docente. Autor del libro Terapia Dialectica Conductual, introducción al tratamiento de consultantes con desregulación emocional. Trabajo como entrenador de Behavioral Tech por más de ocho años.

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