Discriminar conductas que atentan contra la terapia

Las conductas que atentan contra la terapia son conductas que extinguen o castigan conductas terapéuticas. Cualquier conducta que interfiera el acuerdo, evaluación, implementación de las estrategias de cambio o la generalización es una conducta que interfiere con la terapia.

Negarse a realizar el análisis en cadena es una conducta que atenta contra el tratamiento. Si el terapeuta no puede evaluar que controla la conducta problema no puede ofrecer una conducta alternativa y el tratamiento está condenado al fracaso.

Mientras las conductas que atentan contra la terapia extinguen o castigan las conductas terapéuticas, las conductas que atentan contra los limites del terapeuta extinguen o castigan las ganas del terapeuta de trabajar con el consultante.

No pagar la sesión no es una conducta que atenta contra la terapia. El terapeuta todavía puede realizar DBT. Existen terapeutas que estarían dispuestos a trabajar con algunos consultantes sin recibir paga. Sin embargo, no pagar la sesión puede ser una conducta que cruza los límites del terapeuta. Disminuir sus ganas de trabajar con el consultante (Aquí).

Las conductas que atentan contra el tratamiento destruyen el tratamiento. No es posible realizar DBT si el consultante no realiza las siguientes conductas.

 

Acordar conductas problemas

El terapeuta y el consultante deben estar de acuerdo sobre cuáles son las conductas a tratar para poder evaluar su presentación u omisión. Para poder practicar una habilidad el consultante debe observar el impulso de realizar una conducta problema y en cambio elegir practicar una conducta diferente. Si el consultante no acuerda que la conducta es un problema no podemos esperar ningún progreso en el tratamiento. El terapeuta tiene las manos atadas, no puede evaluar las conductas ni esperar que el consultante mejore (Aquí).

Asistir al grupo de habilidades y a terapia individual

La primera hipótesis de DBT es que el consultante no conoce otras conductas que la conducta problema para regular sus emociones y operar en el ambiente. La asistencia al grupo de habilidades no es un capricho, no es posible realizar DBT si el consultante no aprende nuevas conductas.

La segunda hipótesis de DBT es que el consultante conoce otras conductas, pero la historia de refuerzos, emociones intensas o creencias interfieren con su ejecución. El terapeuta individual evalúa que interfiere con la ejecución de una conducta habilidosa y estructura el ambiente para que refuerce las conductas habilidosas y extinga las conductas problemas, expone a los estímulos condicionados que generan emociones intensas y modifica las creencias que interfieren con la práctica de las habilidades. Algunos consultantes podrían progresar sin la terapia individual pero perderíamos a muchos en el camino.

Registrar las conductas

Si el consultante no registra las conductas problemas, miente o omite información relevante el terapeuta no puede armar la agenda de sesión ni estructurar el tratamiento. La sesión de DBT se estructura siguiendo el nivel del desorden del tratamiento y la jerarquía de conductas problemas. No es posible estructurar el tratamiento si el consultante no realiza el registro, miente u omite información relevante. No tener un registro es como volar a ciegas. La posibilidad de estrellarse es demasiado alta.

Tratar las vulnerabilidades

La teoría Biosocial sostiene que el patrón que caracteriza a los consultantes con desregulación emocional esta controlado por la vulnerabilidad emocional y el déficit de habilidades. Cualquier conducta que interfiera con el tratamiento de la vulnerabilidad puede hacer que el tratamiento se vuelva imposible.

Realizar el análisis en cadena

El análisis en cadena permite determinar la función de la conducta problema y ofrecerle al consultante conductas alternativas para lograr lo mismo. Si el terapeuta no puede evaluar la función de la conducta el tratamiento vuela por los aires. 

Implementar las estrategias de cambio

Ya lo dijimos un poco más arriba. Las conductas problemas se mantienen en el tiempo por la falta de habilidades, las contingencias ambientales, las emociones intensas y las creencias disfuncionales. Cualquier conducta que interfiera con el aprendizaje de habilidades, el manejo de contingencias, la exposición o la modificación cognitiva deja al terapeuta sin recursos frente a la tormenta.

Generalizar las habilidades

No sirve de nada que el consultante sea habilidoso en el consultorio, pero después no recuerde o no practique las habilidades en su vida. Las dificultades en la generalización pueden hacer que todo el esfuerzo sea en vano.

Juan Pablo Boggiano

Terapeuta & Docente. Autor del libro Terapia Dialectica Conductual, introducción al tratamiento de consultantes con desregulación emocional. Trabajo como entrenador de Behavioral Tech por más de ocho años.

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