Conductas en exceso o conductas en déficits

Algo sencillo

A primera vista es fácil definir una conducta como conducta en exceso o conducta en déficit. Una conducta es una conducta problema por su relación con las metas. Una conducta de más es una conducta que funciona a corto plazo pero que a mediano plazo nos aleja de nuestras metas. Una conducta de menos es una conducta necesaria para alcanzar nuestras metas que no sucede cuando debería. Simplificando llamamos a las conductas indeseables que sin embargo suceden conductas de más y a las conductas deseables que lamentablemente no ocurren conductas de menos. La mayoría de las veces eso es más que suficiente.

Sin embargo, definir una conducta como una conducta en exceso o una conducta en déficits es una decisión arbitraria y depende más del gusto del terapeuta que de una característica de la conducta ¿Quedarse dormido es una conducta de más de dormir o una conducta de menos de despertarse? ¿Cortarse es una conducta de más de cortarse o una conducta de menos de practicar habilidades de tolerancia al malestar? Cualquier conducta que se proponga como blanco de evaluación puede ser definida como el exceso de una conducta o como el déficit de otra.

Si aquello que decide de que tipo de conducta se trata no es una característica intrínseca de la conducta ¿Cómo decidimos los terapeutas como definirla?

Creemos que existen dos respuestas a esa pregunta. La primera es tomar la presentación de la conducta que hace el consultante, si se queja de que hizo algo que no debería definimos la conducta como una conducta de más, si se queja de que no hizo algo que debería la definimos como una conducta de menos. La segunda es decidir por algunas características del contexto y no de la conducta.

 

Antecedentes & consecuencias

Sobre una conducta en exceso realizamos un análisis en cadena, sobre una conducta en déficits, un análisis de los enlaces perdidos. El resultado de ambas estrategias de evaluación es el mismo. Según la teoría del déficit de conducta e inhibición de respuesta existen cuatro hipotesis. El consultante no sabe realizar la conducta esperada o no conoce otra manera de lograr lo mismo que la conducta problema (déficits de habilidades). La conducta deseada fue extinguida o castigada en el pasado o la conducta problema fue reforzada (contingencias). Emociones intensas o creencias interfieren con la ejecución (emociones y creencias).

Sin embargo, vamos a sostener aquí que algunas características contextuales nos llevan a definir la conducta como una conducta en exceso o una conducta en déficits y que esa decisión previa a la evaluación esconde un sesgo hacia una u otra de esas cuatro posibilidades.

Las conductas de más de los consultantes con desregulación emocional pueden ser conductas de acceso, pero muchas veces son conductas de escape controladas por un estímulo condicionado. El consultante se pelea con su pareja, tiene miedo y se corta. Cuando definimos una conducta como una conducta de más suponemos que está controlada por una emoción.  Las preguntas del análisis en cadena están especialmente diseñadas para identificar un estímulo condicionado (¿Cuándo pensaste en tener la conducta problema? ¿Qué pasaba justo antes?). La estrategia de cambio por excelencia que se desprende de esa evaluación es la exposición. 

La ausencia de una conducta esperada puede estar controlada por una emoción, pero muchas veces se debe a un déficit de control de estímulos. El consultante no recuerda que tiene que realizar la conducta cuando debería. La conducta queda bajo control de otros antecedentes y consecuencias. El consultante no recuerda que tiene que ir a la facultad y en cambio se queda jugando a los videos juegos. No es necesario que haya una emoción en juego, sino que el estímulo falle en generar la conducta deseada y en cambio sucedan otras conductas. Cuando definimos la conducta como una conducta en déficits suponemos que la omisión está controlada por un déficit de control de estímulos más que por una emoción. Las preguntas del análisis de enlaces perdidos están especialmente diseñadas para identificar un déficit de control de estímulos (¿Sabías cuando lo tenías que hacer? ¿Recordaste que debías hacerlo?). La estrategia de cambio por excelencia son los recordatorios y el emparejamiento.

Simplificando creemos que los terapeutas definimos las conductas como conductas en exceso cuando tenemos un evento desencadenante claro, una emoción intensa y creemos que la conducta está bajo control aversivo y definimos una conducta como una conducta de menos cuando no tenemos un evento desencadenante claro, a primera vista no encontramos una emoción, y la conducta parece estar bajo control apetitivo.

Si alguien se corta en el contexto de una pelea de pareja es fácil suponer que la conducta esta controlada por una emoción intensa y definirla como una conducta de más. Si alguien se queda jugando videos juegos y no va a la facultad es fácil suponer que la conducta esta controlada por apetitivos y por un déficit de control de estímulos y realizar un análisis de enlaces perdidos.

La evaluación puede demostrarnos que estábamos equivocados, la conducta de más estar controlada por apetitivos y la conducta de menos controlada por aversivos, pero debemos estar atentos porque la elección previa ya supone un sesgo.

El análisis en cadena tiene el beneficio de poner el acento en el control aversivo y promover la exposición. El análisis de enlaces perdidos tiene el beneficio de poner el acento en la conducta deseada, promover el emparejamiento y el aprendizaje de habilidades.

Prestar atención

Creemos que los terapeutas podemos estar advertidos del sesgo y sumar algunas preguntas a las tradicionales para aumentar nuestra atención y evitar el riesgo.

Cuando realizamos un análisis en cadena podemos preguntar ¿Cómo supiste que tenías que realizar la conducta X? ¿Qué estimulo en el contexto te dijo es ahora? La pregunta tiene el beneficio de buscar un estímulo discriminativo y no solo un estímulo condicionado como evento desencadenante. Cuando preguntamos sobre las consecuencias debemos cuidarnos de no evaluar solo el refuerzo negativo ¿Qué se agregó luego de la conducta problema? Pero sobre todo, no debemos olvidar preguntar ¿Pensaste en realizar la habilidad x? ¿Qué interfirió? Esta pregunta nos orienta a evaluar la conducta deseada y no solo la conducta exceso. Supone realizar un análisis de enlaces perdidos en el medio un análisis en cadena.  

Cuando realizamos un análisis de enlaces perdidos podemos preguntar ¿Qué hiciste en vez de la conducta esperada? Una pregunta que nos orienta a buscar una conducta de más y no solo centrarse en el déficit de control de estímulos de la conducta esperada. Supone realizar un análisis en cadena en el medio de un análisis de enlaces perdidos. Debemos prestar especial atención, muchos lo hacemos, a la presencia de aversivos que controlen la inhibición de la conducta deseada. Preguntar: cuándo pensaste en realizar la conducta deseada ¿qué interfirió? ¿Qué lo hizo difícil?

Juan Pablo Boggiano

Terapeuta & Docente. Autor del libro Terapia Dialectica Conductual, introducción al tratamiento de consultantes con desregulación emocional. Trabajo como entrenador de Behavioral Tech por más de ocho años.

Otros Articulos
Habilidades clinicas para terapeutas
Habilidades clinicas para terapeutas

En este libro encontraran tres tipos de articulos. El primer tipo, y el mas importante, es la descripción de habilidades clinicas. El segundo tipo aspira a simplificar procesos complejos. En el tercero y ultimo queremos operacionalizar conceptos topograficos. Saber...

Teoria Biosocial en una nuez
Teoria Biosocial en una nuez

Cuando uno entiende realmente algo debería poder decirlo en una sola frase. La complejidad puede agregar sutileza, pero también confusión. Creemos que es valioso volver sencillos los conceptos complejos. El desafío es volverlos sencillos sin perder sutileza. Vamos a...

Libros